Morir, nacer y renacer

Agarrabas la arena

como si ella no fuera mi piel hecha polvo

jugabas a escurrirla entre tus chicas manos

como si en ella no se hubieran tatuado crudos finales

la dejabas caer lentamente

como si no fuera el tiempo que ya no vuelve más

y volvías a agarrar aquel fino polvo

como si no fuese el papiro de mis deseos conclusos e inconclusos

me la mostrabas risueño

y yo, te miraba mientras la dejabas caer

pensando en todo lo que he aniquilado

en esa Verónica que gracias a tu nacimiento

se matado a si misma para alcanzar la pureza. 


 

Comentarios

Entradas populares