Ni polvo
Se cae sobre mi la losa que ocultaba la depravación
y un chorro de semen escupe sobre el cuerpo de la más pura inocencia
el chorro de una impotencia que no sanará de por vida
Violentada la ternura por un espasmo de asco que buscaba encontrarse con Dios
el cuerpo mojado queda sabiendo que el infierno está en la tierra
y que habrá quién lo usará para sentir que la vida le corre por las venas
Cerdos con caretas bien dispuestas
sabrán esperar a que la loba para
y cuando esté desprotegida y débil
abalanzarse sobre ella y sus crías aún sin hambre
abusar de ellas mientras tejen triquiñuelas de hombre deshonroso y pervertido
y manipular con miserias y miedo
Estos seres con caretas de discurso de odio
que pululan por esta tierra convirtiéndola en infierno
y manchan los cuerpos con su chorro de semen y espasmo que solo logra encontrarse con el diablo
merecen la soledad más absoluta
el agujero negro más negro
la noche más infinita
y un nuevo día que les recuerde su fracaso como alma
que solo ha sabido sentir que la vida le corría por sus venas abusando y violando de las criaturas de Dios
De nada me vale que sean de carne y hueso como también me parió mi madre
porque lo que yo deseo
es que se conviertan en polvo y no sirvan ni de abono
que la justicia los disuelva en el nicho de los pecados innombrables
y que esta herida pertrechada de cuerpo mojado que no supe proteger
no me atormente día y noche con su imagen de pantalón bajado y flacidez de espíritu
y que los cardenales de color curia que todavía pululan por los pasillos de Dios
sean llevados a las celdas y desprovistos de sus ropajes de hombres santos
y desnudos y a oscuras, descubran que nunca supieron lo que era vivir
que nunca probaron el beso tierno de un amor que late sin condición y acompasado en el dolor
que no pudieron sentir la belleza de lo intocable
la risa franca de dos seres en paz
porque son la escoria de la especie humana
y esta herida mía que hoy es trauma y violación
le pide a Dios que ese chorro de semen semilla de vida
no vuelva jamás a vuestras almas
y que vuestra carne y vuestros huesos
no sirvan ni para polvo
porque morir es poco para vosotros
lo que yo os deseo, es que desaparezcáis para siempre.
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